La nouvelle France

Y a partir de aquí se nos presenta una nueva Francia. Una nueva forma de andar en veló, mil maneras de vivir y muchísimas lecciones. 

Veníamos de una primera impresión del viaje, que nos dejaba bastante preocupados. Si los once días que teníamos previsto pasar recorriendo el país seguían el mismo plan, este viaje iba a tener muy poco de placer y bastante de palidecer. Y es que aunque la idea del viaje no fuese precisamente la de máximo relax en un spa, tampoco esperábamos ir siempre tan cansados física y mentalmente.

Tras nuestra primera noche como invitados de WarmShower, partimos de viaje en dirección Saint Jory.  Salvo un tramo muy corto de carretera, pasamos el viaje entre campos de tournesol, pommes de terre, cereales y viñas. Además de circular por el canal del Garonne y otros, verdaderas delicias para ir en bicicleta… aunque a veces lo más fácil tenga su dificultad también.

 A medida que vamos acercandonos al norte de Francia, van desapareciendo del paisaje las uvas, y van dando paso a más árboles frutales y extensos campos hasta donde se pierde la vista de girasoles. Tambien se nota el cambio de temperatura, tanto por la noche como por las mañanas hace frío, que ya lo echábamos de menos, aunque se haga un poco pesado a la hora de lavar la ropa.

-Saint Jory-  aunque será relatado con mas detalle en otro momento, fue una jornada muy buena pero calurosa. Nos atendieron estupendamente (Gracias Franck), y pasamos uno las tardes mas descansadas de este viaje. Una lástima no haber podido ver a nuestra amiga Camille, que vive muy cerca, porque dormimos en un estadio deportivo al que no se podía acceder desde fuera.

Saint Jory. Con Franck Guery. 444 km away

–Saint-Antoine-de-Ficalba– 

Tampoco toca extenderse demasiado en esta jornada,¿lo haremos mas adelante? 

El dia anterior habia empezado y acabado bastante bien, y esto era algo que no solo se mantuvo en esta jornada. Recorrimos casi toda la ruta entre canales, muy tranquilos y con un paisaje precioso que hace mucho mas amenas las 6 horas de bici diarias que inexorablemente tenemos que pasar (otro día hablaremos de que da igual la velocidad a la que nos movamos, nunca nos libramos de nuestras dosis de horitas de sillín) y llegamos a casa de Alain et Marie, donde conocimos tambien a su hija y su nieto Pablo. Una acogida maravillosa, de matrícula de honor en adelante.

Y lo mejor (si aun podía serlo) al día siguiente.

-Camimo a Bergerac-

Amanece con frío por primera vez en el viaje, si normalmente no dan ganas de salir de la tienda, hoy un poco menos. Ni tampoco de ponerse la camisa mojada que lavamos la noche anterior y que por supuesto no se ha secado aún (ya se secará). Pero hemos dormido y bien y como siempre, nos despertamos con muchas ganas de comer.

Despues de desayunar el clásico bol de muesli con cosas que hemos encontrado por el camino, junto con las viandas adicionales proporcionadas por nuestros anfitriones (mil gracias por vuestras atenciones con nosotros), recogemos los corotos, y salimos los cuatro en dirección Bergerac.

¿Los cuatro? 

Avec Marie

Marie nos acompañaba durante el viaje durante unos treinta kilómetros con su bici BTT eléctrica! Que ilusión nos hizo saberlo y que bien nos vino! Aprovechamos por primera vez para hacer algo de turismo (si así se le puede llamar a dar un paseo en bici) y para aprender un poco de francés ( si asi se le puede llamar a lo que nosotros hablamos). Marie es una mujer extremadamente agradable y nos trató super bien durante todo el camino, desayunamos (el segundo y merecido desayuno) juntos en la boulangerie del segundo pueblito que cruzamos y de ahí fuimos por rutas verdes saltando de uno en otro pueblo hasta que nos despedimos, con mucha alegría por haber compartido el viaje con ella, y con cierta tristeza por dejar atrás el día. Aún nos quedaba bastante trayecto y lo continuamos parando como siempre de cuando en cuando, y charlando cada vez menos, aunque aún se escuchan fantásticas tonterías y sus correspondientes risas.  Se va notando la entrada del cuerpo y de la cabeza en servicios mínimos. 

Bergerac. Unos kilómetros antes de llegar a Bergerac, hacemos una parada técnica para comprar un detalle a nuestros próximos anfitriones. Vimos un cartel de venta de miel, y nos pareció una fantástica idea. Salimos de la carretera y llegamos a una casita de campo rodeada de viñas y con un cartel fantástico que decía (mas o menos, y mucho mas resumido): “la miel y las otras cosas sin alcohol se venden de 19 a 21, si quieres vino, hay a cualquier hora”.

Así que tocamos en la puerta, y apareció un señor muy alegre, que nos llevó a su bodega y nos dió a probar tres tipos de vino. Compramos una botella de tinto joven y una de blanco dulce para el aperitivo mientras le contábamos de donde veníamos y a donde nos dirigiamos él solo repetía: vous ětes fou! Vous ěts fou!  Y como esa palabra la conocemos bien, repetimos casi de memoria:  Ils sont fous, ces Romains !

Enseguida reconoció la famosa frase, y dijo: Yo soy fan de Obelix! Yo soy obelix, porque estoy gordo!! Me encanta Obelix! Y bromeando bromeando entre una cosa y otro le comentamos que en Irlanda nos esperaba una carrera bastante larga…. y tras explicar de qué se trataba repitió:vous ětes fou! Y al poco salió de la bodega con una tercera botella de vino de regalo! Genial!!!!  Cinco generaciones de viticultores y la familia continua llevando esta casa:

Clos de Casteleau, en Bergerac

Unos kilómetros más abajo, paramos en una especie de Leroy Merlin, a comprar  una llave inglesa, y de ahí al destino quedaba muy poco. Aunque Pedro aprovechó para darnos un susto durante unos minutos: –chicos, me he dejado la cartera donde compramos el vino. Gracias a dios no hizo falta volver a buscarla, pues sí que la tenía, aunque no donde de costumbre.

La llegada a Bergerac, esta vez no la hacemos con sed. En su lugar nos acompañó un hambre atroz, que pretendíamos matar ilusamente con sopa de cebolla, aunque como supimos luego, no podríamos encontrarla con facilidad porque no es el momento (verano) ni el lugar. Y tras intentar comer en algún restaurante sin éxito, decidimos dirigirnos a la casa de Christophe, nuestro siguiente contacto, según la persona que nos presentó (por mail) de una asociación de ciclismo.

Llevabamos las alforjas cargadas de fruta, cuscus, queso fresco, paté, pan…. y vino.

Y hasta aquí por hoy. En la próxima entrega…. lo que encontramos en Bergerac….

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3 thoughts on “La nouvelle France

  1. Precioso relato!!!!!
    Nos vamos imaginando las emociones del viaje!!!!
    Fantastica forma de conocer la parte rural del país y su maravillosa gente !!!!!!
    Besos!!! que todo siga tan bien!!!
    Loreto y Pablo

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  2. Mucho ánimo chicos!! Aquí estamos muchos siguiendo la ruta y la chulada de viaje con bastante envidia…aunque os parezca mentira, ya que con vuestras anécdotas son todas muy divertidas pero sabemos q no debe ser siempre así. Seguid disfrutando y contándonos! Gracias! Maca
    De José: tomaros gyntonic para relajar piernas! ; )

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  3. me parece que casi habeís llégado !!! Que maravilla!!
    Da la impresión de que no ha sido tan duro por lo que contaís. Me temo que sois muy fuertes en todos los sentidos, no solo físicamente. Enhorabuena. Aunque no he participado aquí hasta ahora, he seguido el camino e incluso me ha motivado a superar este calor húmedo valenciano. Si estos chicos se cruzan Francia…cualquier cosa es posible con voluntad, esfuerzo y buen humor. Mª del Mar
    Siguiendo ruta y detalles, con mucha envidia…José Ramón

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