Demasiadas cosas que decir

Y por eso mejor no diré (casi) nada.

Hoy hemos hecho un paseo que me ha parecido muy muy corto. Salimos a las 18.00 y llegamos al destino (un camping de Manresa) con los ultimos rayos de luz del día. 

Origen: Barcelona
Punto final: camping de Manresa
Distancia recorrida: 66 km (800m de desnivel positivo)
Tiempo sobre la bici: 2h 58 minutos

El objetivo de este fin de semana es probar a pasar un par de dias en bicicleta con todo lo que pretendemos llevar al viaje a cuestas. Y la verdad es que se nota la diferencia de peso aportada por dos alforjas repletas de ropa, material deportivo y algo de comida. En llano y durante las bajadas, apenas se nota un poco de inestabilidad, y una dificultad extra a la hora de poner en marcha la bici tras cualquier parada. Pero en las subidas… parece que te las ruedas se pegan al asfalto, que algo tira de tí hacia atrás y la mínima brisa en contra trabaja para impedirte la marcha como si fuera un viento huracanado. 

Salimos tan tarde, porque aproveché la mañana (lo que quedó de ella despues de despertarme) para hacer las ultimas compras que tenia pendientes de cara al viaje. Nicho y yo, salimos en dirección Manresa, y pedaleando casi de forma automática, fuimos recorriendo kilómetros por los caminos que ya conocemos. Pasamos por Monistrol de Montserrat a rellenar los botellines de agua, (para los que pasan por allí, sepan que hay dos fuentes en la plaza, una de agua calentorra y con sabor y a cloro, y otra de agua fresca y “sin garantía sanitaria”, que es la del fondo, con varios chorritos y un canal de piedra…. vosotros mismos) y de paso a disfrutar de los bailes que casualmente celebraban hoy: Sardanas y Jotas y Olé (cada día aprende uno algo nuevo).

Ya eran las 20, y el sol empezaba a esconderse detrás de las montañas. Quedaba una hora de luz, y según el Komoot (la aplicación que usamos para como navegador) una hora y seis minutos de trayecto. Tras un breve debate sobre si continuar hasta el camping o buscar una alternativa, acabamos decidiendo comer medio puñadito de pasas y salir disparados a Manresa. Eran solo 19 km pero de continua subida.

Tras un rato de camino que no se hizo pesado, llegamos a la salida que indicaba Manresa, pero como había que atravesar la ciudad, continuamos por la carretera… y un cartel ya nos indicaba lo que se nos venía encima:

En realidad era solo un 9%, pero como comprenderán, no parè a tomar una foto.

El problema, era que esa subida era larga, muy larga, y la carretera con bastante tránsito, por lo que ir 1 km/h  no era una opción, aunque casi no nos queda mas remedio. Nicho iba delante, pedaleando como si no le costara, pero sin avanzar. Los dos buscábamos un cambio mas ligero, que la bici no tenía. El corazón iba muy rápido, al contrario que nosotros, no hacía mucho calor, pero estábamos empapados en sudor, casi parecía que era el cortavientos el que estaba sudando, derretido también por el esfuerzo compartido y yo me estaba acordando de cada una de las pasas que habíamos comido media hora antes. Entretenido en las diferentes sensaciones de malestar, y preocupado por los coches que pasaban como si no les costara… (bendito invento el motor de combustión!) Llegamos arriba. Y poco después al camping. 

Primera impresión: desolador.

Está justo detrás de un polígono industrial, y al ver este “cementerio de caravanas” nos espantamos un poco… entramos en el camping y la primera (o segunda) sensación fue: está llenísimo de gente! ¿por qué?, si es mas bien feucho…

Al entrar en recepción (una especie de salón de colegio, muy amplio) nos saludó con la máxima amabilidad y familiaridad posible la pareja que gestiona este sitio. Nos propusieron que fueramos a comer, y a montar la tienda… y ya hablariamos de pagar luego. Y  tambien nos invitó a unas clases de zumba que comenzaban en un rato. 

Para resumir y no alargarme mas, (que Nicho está preocupado por lo que le costará despertarme cada dia) este lugar tiene el mismo aroma a familia que el que se puede disfrutar en el club de Rugby BUC. Todo el mundo se conoce, se saluda, se echan una mano y comparten cervezas y mojitos, lo que además de familiar, da a este sitio una alegria constante. Quizás demasiada (es la 1.30 y aun se escucha la música). 

Mañana mas, que llega Pedro, y nos ha prometido un lago para nadar y que podamos practicar en agua dulce por primera vez. 

Comida, mi gran preocupación: quinoa, avena, arroz, lentejas y frutos secos. Y un trozo de pan. Hay que venir más preparados. 

Tienda y contenido de las alforjas: la tienda se hace un poco pequeña, pero nos apañamos. De las alforjas he de quitar alguna cosa… pero creo que en general el espacio que ofrecen es mas que suficiente para un viaje de este tipo. Ya veremos si pienso lo mismo cuando nos llueva y estemos empapados.

Ah, sì ben mio.

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3 thoughts on “Demasiadas cosas que decir

  1. Qué buena prueba!!!!!
    Gracias por publicar……termino agotada con sólo leer…. pero feliz de tener noticias y compartir con ustedes todas estas andanzas….!!!!
    Abrazos desde el Cono Sur!!!!!!!

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    1. Nos alegramos de que les guste leernos. Ahora estamos desayunando, por supuesto, avena, pasas, y un pedazo de pan que nos han regalado en el camping por caridad (habia que reservarlo desde anoche, pero no lo sabiamos).
      Nos acordamos mucho de ustedes, y les mandamos un fuerte abrazo.

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