Todo empezó por donde empezó

No hay otra manera posible de comenzar esta historia, salvo que por el principio. Aunque antes de iniciarla, hace falta también un poco de contexto.

Nicolás y yo nos conocemos desde hace años. Jugamos en el mismo equipo de un deporte que nos encontramos de forma accidental, en una ciudad que nos atrajo y nos atrapó por casualidad: Barcelona. A los dos nos queda a varios miles de kilómetros y todo un océano de distancia de donde nacimos, pero el mar y el viento nos trajeron aquí, como a tantos otros.

Somos de países diferentes, y lejanos, aunque de costumbres similares, él de Chile y yo de las Islas Canarias.

Dicho esto, todo empezó por donde empezó:

Durante el verano, se detienen los entrenos regulares, y muchos jugadores de los clubes de Barcelona aprovechan para reunirse en playa, hacer algo de deporte, compartir unas cervezas y pasarlo bien, cada uno según su estilo. Al caer la tarde, la mayoría acabábamos dándonos un baño, y alguna vez, más por la broma que por otra cosa, unos pocos íbamos nadando hasta las boyas amarillas que ponen para separar la zona de bañistas de la de embarcaciones. Nos costaba mucho llegar, y más aún volver (y nos sigue costando). No nadábamos. Golpeábamos el agua, y a veces a nosotros mismos o a alguna que otra medusa! No puedo ni recordar cuanta agua habremos tragado, y les puedo asegurar, que tragar agua de la playa de Bogatell, no es una actividad recomendada por la OMS.

En uno de estos veranos, escuchamos hablar de un jugador que había venido de Escocia (aunque era Catalán). Jugaba a touch allí, y además hacía triatlones! Fue la primera vez que escuchaba esa palabra sin ser por la tele, me sorprendió muchísimo y pensé: Wow! Este chaval tiene que estar en plena forma: Nadar, correr y bicicleta… todo junto y sin descanso, vaya locura! Y desde entonces nos picó el gusanito…

Los siguientes años se resumen en que hemos ido nadado un poco, corriendo otro poco y andado en bici bastante menos. Muchas veces bromeando, o teniendo la vista puesta en hacer uno de larga distancia… pero por mil motivos, siempre dejándolo para más adelante, para nunca.

Hace una semana nos decidimos a apuntarnos al Hardman de Killarney, que se disputa en Irlanda el día 19 de agosto de este año 2017.

Uno de los dos propuso hacer la carrera, y el otro, resistiendose muchísimo, llamando a la razón y tratando de que se siguiese un plan más razonable o asequible con alguna posibilidad de éxito, propuso ir hasta allí en bicicleta.

Y aquí acaba el comienzo, y se inician 6 meses de trabajo para llegar a Irlanda y completar la carrera.

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